lunes, 4 de abril de 2011

El mundo digital

Que internet hace daño a las industrias basadas en soportes visuales o sonoros es sabido por todos. Que los japoneses endurecieron la vigilancia sobre sus raws puede no ser tan conocido, pero fue un hecho que yo misma seguí día a día cuando empezó a manifestarse de verdad. De hecho, fue la causa de que durant unas 3 semanas, los mangas de la Jump tardaran más de lo normal en salir, en septiembre de 2010, creo.

Lo interesante viene cuando hoy, aburrida, estuve leyendo en Sankaku cosas que tenía atrasadas, y me topé con un artículo que me dio un punto de vista nuevo, si bien siempre he opinado algo que puede extrapolarse de ello.

Y es que las editoriales japonesas achacan las bajas ventas a la piratería, pero sin embargo, la venta de tankoubons, o tomos, se mantiene estable, más o menos. Lo que ya no es rentable es esa típica revista semanal: ahora todo el mundo espera al tankoubon para leer. Y tiene su lógica, si sigues 2 de 15, ¿para qué gastar dinero en esas otras 13 todas las semanas? Y encima, con la poca originalidad vigente, no es que te vayas a perder una obra maestra...

¿Por qué no pegan el salto al mundo digital de una vez? Miles de personas estarían más que felices de pagar una pequeña cantidad por leer online su serie favorita, de forma más cómoda y barata. Pues parece ser que la respuesta se haya en los editores.

Resulta que, historicamente, los mangakas han estado siempre ligados a la editorial por contratos firmes y restrictivos, que les aseguraba la exclusividad de la obra. Pero en la actualidad, muchos están empezando a buscar una mayor libertad, y se limitan a publicar esas páginas periódicas en su web, para más tarde vender el tankoubon, que resulta ser lo que de verdad les supone su fuente de ingreso. Es lógico, asumo, que las revistas contienen publicidad, y de ahí parte de las ganancias de la editorial. Si no publicidad, no dinero de publicidad, menos dinero para la editorial.

Desde este enfoque, los mangakas siguen ganando lo mismo, lo que explica por qué no hay un movimiento real anti piratería en mi opinión entre el fandom, pues ya sabemos que los japoneses, cuando son otakus de una serie, compran todo lo que haga falta, y en una situación menos extremista, un japonés podría sentirse mal por "robar" el dinero a ese autor (bueno,  y un no-japonés: mi freno para comprar manga en España es que soy muy delicada ocn las traducciones. Y aún así lo hago).

Pienso que si las editoriales tuvieran un poco menos de obcecación con el tema de la venta online, mangakas y editoriales, y por supuesto lectores, podrían encontrar una forma más satisfactoria de llevar el tema. ¿Será mucho pedir? ¿Llegaremos a ver algo así?

Yo de mientras, aprenderé japonés por si acaso.

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